Aunque los ciclistas comparten las vías de Arizona con automóviles, camiones y otros vehículos, cuentan con poca protección cuando ocurre una colisión. Según el informe Arizona Motor Vehicle Crash Facts de ADOT, en 2024 se registraron en Arizona 1,349 ciclistas lesionados y 44 muertes en accidentes de bicicleta.
Los accidentes de bicicleta también han mostrado una tendencia ascendente, de 1,306 en 2023 a 1,379 en 2024 y 1,640 en 2025, un aumento de aproximadamente el 19 % entre 2024 y 2025. En cambio, el total de accidentes de tránsito en Arizona disminuyó un 4.4 %, de 123,535 en 2024 a 118,052 en 2025, lo que demuestra que los accidentes de bicicleta siguen siendo un problema de seguridad vial diferenciado.
El Resumen de Colisiones de Tránsito de 2024 de la Ciudad de Phoenix registró 304 colisiones de bicicletas, 290 personas lesionadas, 15 muertes y 57 colisiones con fuga en 2024. El informe también determinó que el 51 % de las colisiones de bicicletas ocurrió en lugares sin controles de tránsito, mientras que el 23 % ocurrió en condiciones de oscuridad y otro 6 % al amanecer o al atardecer.
Los informes anteriores sobre bicicletas (específicamente para Phoenix) aportan más detalles sobre dónde y cuándo ocurren estos accidentes. El Resumen de Colisiones Relacionadas con Bicicletas de 2021 de la ciudad determinó que el 80 % de las colisiones de bicicletas ocurrió en una intersección o a menos de 150 pies de una, y que los accidentes fueron más frecuentes entre las 3 p. m. y las 6 p. m. El mismo informe encontró una proporción aproximada de 5 a 1 entre ciclistas hombres y mujeres involucrados, y descubrió que los hombres de 26 a 35 años representaban el grupo más numeroso.
El Resumen de Colisiones de Bicicletas de Phoenix de 2016 aporta contexto adicional: el 36 % de las colisiones ocurrió en cruces peatonales de intersecciones y el 20 % en entradas para vehículos. En conjunto, estos datos sobre accidentes de bicicleta muestran que muchos accidentes de bicicleta en Phoenix se concentran alrededor de puntos previsibles de conflicto vial.
No existe una sola causa detrás de los accidentes de bicicleta en Arizona. Varios patrones recurrentes de colisión pueden poner a los ciclistas en especial riesgo.
Los conductores pueden girar atravesando la trayectoria de un ciclista, no ver una bicicleta que se aproxima o, de otro modo, no ceder el paso. Como los ciclistas son menos visibles que los automóviles, es posible que los conductores no los adviertan hasta que quede poco tiempo para reaccionar. Este riesgo coincide con los datos de Phoenix, que muestran que una gran proporción de los accidentes de bicicleta ocurre en las intersecciones o cerca de ellas.
Un conductor que gira a la derecha puede cruzarse directamente en la trayectoria de un ciclista que circula junto al vehículo. Estos accidentes pueden ocurrir incluso cuando el ciclista circula por un carril para bicicletas designado.
El conductor o pasajero de un vehículo estacionado puede abrir una puerta en la trayectoria de un ciclista. El ciclista puede chocar directamente contra la puerta o desviarse hacia el tránsito en movimiento al intentar evitarla.
La velocidad, la distracción o una distancia de adelantamiento insuficiente pueden causar colisiones devastadoras cuando un automovilista adelanta a una bicicleta. Arizona exige específicamente que los conductores dejen al menos tres pies de distancia al pasar junto a un ciclista.
Los baches, escombros, zonas de construcción, carriles para bicicletas con mantenimiento deficiente o señalización inadecuada también pueden contribuir a los accidentes de bicicleta. Dependiendo de las circunstancias, la responsabilidad puede extenderse más allá de un conductor e incluir a una entidad gubernamental u otra parte responsable de la vía.
A diferencia de los ocupantes de vehículos, los ciclistas cuentan con poca protección estructural en un accidente, lo que puede dejarlos expuestos a una amplia variedad de lesiones. Estas pueden incluir conmociones y lesiones cerebrales traumáticas, traumatismos faciales o dentales, fracturas y lesiones en la espalda o la columna vertebral. También son comunes las abrasiones por fricción contra el pavimento, otras lesiones cutáneas y las lesiones internas.
La gravedad de una lesión puede depender de la velocidad y el ángulo del impacto, del lugar donde caiga el ciclista, de si otro vehículo lo golpea después de la colisión inicial y de otras circunstancias.
La ley de Arizona reconoce a los ciclistas como usuarios legítimos de la vía. Conforme a la ley A.R.S. § 28-812, un ciclista que circula por una calzada o por el acotamiento adyacente generalmente tiene los mismos derechos y obligaciones que corresponden a los conductores, con sujeción a las normas específicas para bicicletas.
Conforme a la ley A.R.S. § 28-815, los ciclistas que circulan a una velocidad inferior al tráfico normal generalmente deben hacerlo tan cerca como resulte practicable del lado derecho de la calzada. Sin embargo, existen excepciones importantes, entre ellas cuando adelantan, se preparan para girar a la izquierda, evitan peligros en la vía o circulan por un carril demasiado estrecho para que una bicicleta y un vehículo motorizado puedan compartirlo de manera segura lado a lado.
Arizona también tiene una ley que exige dejar tres pies de distancia al adelantar. El automovilista que adelanta a una bicicleta que circula en la misma dirección debe actuar con la debida precaución y dejar al menos tres pies entre el vehículo y la bicicleta hasta haberla rebasado de manera segura.
Para obtener una explicación más detallada, consulte nuestra guía sobre los derechos de los ciclistas en Arizona.

El uso creciente de bicicletas eléctricas agrega otra dimensión a la seguridad de los ciclistas en Arizona.
Arizona reconoce tres tipos de bicicletas eléctricas que cumplen con los requisitos legales:
Para cumplir con la definición legal de Arizona, una bicicleta eléctrica debe tener pedales operativos y un motor eléctrico de menos de 750 vatios.
Conforme a la norma A.R.S. § 28-819, los usuarios de bicicletas eléctricas generalmente tienen los mismos derechos y obligaciones que quienes utilizan bicicletas tradicionales, aunque pueden variar las normas que determinan dónde puede circular cada clase.
El uso creciente de bicicletas eléctricas también ha generado preocupación en la comunidad por la seguridad de las bicicletas eléctricas, en particular en relación con las condiciones de las vías y los entornos seguros para circular.
Uno de los desafíos al evaluar los accidentes de bicicletas eléctricas en Arizona es que los informes estatales sobre accidentes todavía no ofrecen un panorama estadístico claro y separado como el disponible para los accidentes de bicicleta en general. A medida que las bicicletas eléctricas se vuelven más comunes y pueden alcanzar velocidades asistidas mayores que las bicicletas tradicionales, será cada vez más importante identificarlas correctamente en las estadísticas de accidentes.
Determinar la responsabilidad depende de cómo ocurrió la colisión.
Un conductor negligente puede ser responsable por no ceder el paso, realizar un giro inseguro, conducir distraído, exceder la velocidad o pasar demasiado cerca. En otros casos, una condición peligrosa de la vía puede plantear cuestiones sobre la responsabilidad de una entidad gubernamental. Los componentes defectuosos de una bicicleta o un vehículo podrían implicar a un fabricante o distribuidor.
También es posible que haya más de una parte responsable.
La evidencia puede incluir informes policiales, fotografías y videos, declaraciones de testigos, daños a los vehículos, registros médicos, grabaciones de cámaras de tránsito o vigilancia, datos electrónicos del vehículo y evidencia del lugar del accidente.
Un abogado de accidentes de bicicleta en Arizona puede identificar a las partes potencialmente responsables, investigar el accidente y preservar evidencia, comunicarse con las aseguradoras y evaluar las fuentes de indemnización disponibles.
Los ciclistas siguen estando entre las personas con menor protección física en la vía, por lo que una colisión que cause daños relativamente limitados a un vehículo puede tener consecuencias graves para quien circula en bicicleta.
Comprender cómo ocurrió un accidente de bicicleta y qué normas viales eran aplicables puede ser fundamental para determinar quién fue responsable.
Torgenson Law ha representado a ciclistas lesionados en Arizona. En un caso, nuestro cliente recibió más de $45,000 después de ser atropellado por un vehículo mientras circulaba en bicicleta. Otra cliente recibió $25,000 después de que una SUV chocara y pasara por encima de su bicicleta, causándole una lesión en un pie. Estos casos forman parte de los resultados obtenidos por el bufete.
Si sufrió lesiones mientras andaba en bicicleta en Arizona, nuestro equipo puede investigar el accidente y explicarle sus opciones legales. Obtenga más información sobre nuestros abogados de accidentes de bicicleta en Arizona o contáctenos para una consulta gratuita.
Arizona registró 1,640 accidentes de bicicleta en 2025, frente a 1,379 en 2024, lo que representa un aumento de aproximadamente el 19 %.
En general, sí. La ley A.R.S. § 28-812 otorga a los ciclistas que circulan por las vías de Arizona muchos de los mismos derechos y obligaciones que corresponden a los conductores de vehículos motorizados, con sujeción a las normas específicas para bicicletas.
La ley de Arizona exige que los conductores dejen al menos tres pies de distancia al alcanzar y adelantar una bicicleta que circula en la misma dirección.
Las bicicletas eléctricas de Clase 1, Clase 2 y Clase 3 que cumplen con los requisitos legales están sujetas, en general, a las mismas leyes que las bicicletas tradicionales, aunque existen normas adicionales sobre los lugares donde pueden circular determinadas clases de bicicletas eléctricas.
Dependiendo de las circunstancias, la responsabilidad puede recaer en un conductor negligente, una entidad gubernamental responsable de condiciones viales inseguras, un fabricante o distribuidor de productos, u otras partes involucradas.

John Torgenson is a highly experienced personal injury lawyer with over 20 years of practice in Arizona. He earned his Bachelor’s degree from the University of Utah and his Juris Doctor from Notre Dame. John has a proven track record of securing substantial verdicts and settlements, including an $8.25 million recovery for a gunshot injury victim. His expertise has earned him AVVO ratings and recognition as a Super Lawyer.
John is also a sought-after lecturer on personal injury law, sharing his extensive knowledge with peers and aspiring attorneys. Beyond his legal practice, John is an avid golfer and actively supports organizations like the Military Assistance Mission, Arizona School for the Arts, Page Balloon Regatta, University of Arizona Foundation, Junior Achievement of Arizona, and the Tim Huff Pro Bono Golf Classic.
Passionate about advocating for injury victims, John dedicates his career to battling insurance companies and corporate interests, ensuring that the rights of those who are hurt are vigorously defended.